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Fiesta, desorden, show… y tragedia
Nacional

Fiesta, desorden, show… y tragedia

De todas partes del país llegaron para formar parte de la celebración.

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Autor: Superchannel
27 de diciembre de 2016 a las 01:26 · 804 Vistas · 2 min de lectura

De todas partes del país llegaron para formar parte de la celebración.

Por: Paola A. Praga 

Saltillo, Coahuila.- Cuando la banda empezó a tocar, el asado con arroz ya estaba servido en la mayor parte de las mesas. Aunque la mayoría de los invitados son desconocidos para la quinceañera, la fiesta más grande de México se logró, el sueño de Rubí se cumplió. La celebración invadió a La Joya. En unas semanas pasó de ser un pueblo pacífico golpeado por la migración, a un punto de reunión para cerca de 10 mil personas, 100 veces más que la cantidad de sus habitantes. La fiesta de todos logró reunir a cientos de personas de varios estados. Del sur, del norte, del centro, muchos tomaron las carreteras la mañana del 26 de diciembre, otros desde el 25. Autos compactos, camionetas de doble cabina, pick up y caballos se trasladaron a Villa de Guadalupe. Un módulo recibe al llegar a la entrada del poblado, “Información XV de Rubí” dice una manta colgada a un costado, donde las personas llegan y se toman fotos sonriendo. “Sígale derecho y va a agarrar para llegar a La Joya, ahí se va a ver todo lo de la fiesta, no tiene pierde”, dice uno de los policías municipales que forman parte del cerco de seguridad. Y es cierto, siguiendo el camino se llega al poblado en donde los vehículos estacionados forman filas kilométricas para llegar al lugar de la recepción. Algunos vestidos de gala, traje formal, vestidos con lentejuela y chaquira. Otros más, que son la mayoría llevan jeans, botas y camisas a cuadros. “El festejo es de rancho”, comentan algunos mientras caminan apurados para entrar al terreno. Todo está dispuesto, se llegó el día y las mesas montadas están decoradas con centros de mesa con flores blancas, que los primeros asistentes ya retiraron, con el pretexto de guardarlas como recuerdo. La música no para de sonar. Rubí llegó con sus padres para ocupar la mesa central. La euforia de los invitados desborda en aplausos, los medios de comunicación se amontonan para tomar fotos. Había un tumulto a un costado de la mesa del pastel porque estaban fotografiando a la familia García Ibarra. No fue fácil para Rubí estar sonriendo todo el tiempo a quienes le pedían una selfie o un saludo. Cuando llegó el turno de que la Banda Real de Monterrey comenzara su actuación el cielo se había nublado un poco y permitió recobrar energía a los visitantes, que llevaban más de una hora quejándose del calor. Tan pronto los meseros empezaron a repartir rebanadas de pastel, la banda se despidió y dio paso a un grupo local que amenizó con cumbias por unos minutos. La familia, que permanece al centro del evento, se incomoda por la insistencia de las cámaras y minutos después piden se alejen de la mesa. “Rubí está cansada y no ha comido, por favor den espacio”, dijo una de las familiares a la veintena de fotógrafos, camarógrafos y reporteros apoquinados frente a ellos. Sentada, al centro, la quinceañera platica con su madre. Su cabello color negro, largo, contrasta con el vestido rojo, ampón. A la mesa no llega la calma, la familia no logra cinco minutos sin que la gente se acerque a saludar o les brinde un abrazo. A ratos Rubí luce contenta, pero abrumada, son demasiadas las personas que piden que se tome una foto con ellos. Algunos son familiares, otros son desconocidos, pero con buenos deseos. Entre los invitados hay niños, adultos, ancianos. Los asistentes son de todas las edades y clases sociales. Lo mismo de Nuevo León que de Durango, Quintana Roo y la Ciudad de México. Y todos coinciden en algo: pasarla bien. No hay señal de internet, pero muchos quieren subir fotos a Facebook, compartir que forman parte de la fiesta más esperada de México. Ante la demanda, un punto de venta de tarjetas con datos se colocó en el lugar del evento: 100 pesos por una hora de internet. Las filas para comprar el servicio son largas. “Estamos pidiéndole a la gente que tenga paciencia porque hay una red muy saturada”, dice una de las empleadas. Son las tres de la tarde, y mientras una camioneta blanca traslada a la quinceañera y sus padres a una reunión privada con autoridades estatales, los automóviles siguen ingresando a La Joya. Las filas abarcan más de 10 kilómetros, algunos se han detenido, no hay flujo vial ni forma de avanzar a la comunidad. COAHUILA PRESENTE Martha Alicia Guerrero y Cornelio Martínez están sentados en la mesa con mantel rojo. Hay cervezas y platos desechables llenos de asado, mole verde, sopa de arroz y frijoles. La banda suena entonando un huapango. Junto con sus hijas Lizbeth, Itzel y Guadalupe decidieron viajar a San Luis Potosí, querían conocer La Joya y lo lograron. “Dijimos, vamos a ver a Rubí, a felicitarla, a pasarla bien en sus quinceavos”, explica Cornelio. Mientras detalla el motivo que lo trajo a la fiesta, una pareja baila con ritmo, la gente aplaude y entre risas se suman al jolgorio. “Esta fue la mejor ocasión para venir a conocer para acá, lo estamos disfrutando bastante, aquí estoy muy a gusto con mis tres hijas y una nieta”, cuenta Martha Alicia. Llegaron cerca de las 12 del mediodía y regresarán a Ramos Arizpe el martes por la tarde. “Ya saludamos a la familia, a Rubí y a sus padres, los saludamos, les dijimos que gracias, dijeron que al contrario, que ellos dicen que están agradecidos”. La fiesta continúa. Natanael Sánchez también viajó de Coahuila a San Luis Potosí con un grupo de 12 personas. Salió de Monclova antes de las 9 de la mañana. “Yo tengo una cuenta que comparte contenidos en internet y aceptamos la invitación que se hizo viral. “No he podido conocer a Rubí, pero sí me gustaría saludarla”. En el mismo grupo está Joel Santos, un blogger que lleva más de dos años dedicado a la administración de redes sociales. “Tengo un canal de YouTube y me agradó el evento, y pues aquí estamos”, explica, después de haber viajado cerca de seis horas para llegar a La Joya. “La gente no la conoce, no son parientes y me impresiona mucho porque yo trabajo en redes sociales y como tuvo ese impacto tan repentino, Rubí es una muchacha normal y tuvo mucho alcance. “Me gustaría un día tener ese tipo de impacto en internet para que me hagan una fiesta”, dice Joel. DE QUINTANA ROO A LA JOYA Noelia Rodríguez y Alejandro Gaona, son originarios de Tamaulipas, pero radicados en Chetumal desde hace 30 años. El viaje a La Joya duró tres días. A un lado de la mesa, donde se sentaron, colocaron un cartel: “Felicidades Rubí, Quintana Roo presente”. Noelia, profesora jubilada explica: “Empezamos a ver en las redes sociales, decidimos venir, prepararnos con tiempo, independientemente de lo que sea, sabemos que vamos a un estado que realmente no conocemos a fondo, y queremos apoyar a los jóvenes en eventos de este tipo si ayuda para que perduren eventos que son parte de nuestras tradiciones mexicanas. “Venimos disfrutando cada pueblo, somos nosotros maestros jubilados y ahora tenemos tiempo de participar en este evento”, dice Alejandro. EL RANCHO La Joya no es un pueblo esplendoroso, apenas llega a 150 habitantes. La mayoría de ellos han migrado a otros estados de México y a Estados Unidos para conseguir empleo. “Aquí está muy sencillo, pero sí hay gente muy buena aquí”, comenta Juana, una de las señoras que vive en el ejido y que asistió a la fiesta. “Aquí cuando hay quinceañera se hace ‘la chiva’ y se arma bien buena la fiesta”. A más de 40 años viviendo en el poblado le sorprende tanta gente, negocios de la región y marcas que aprovecharon el evento para promocionar sus productos. “Ahora que pasó la Navidad sí había gente, vinieron unos sobrinos y mi hijo que viven en Estados Unidos, se termina esto y otra vez el pueblo se queda solo”. Desorden en misa En medio de empujones, desorden y porras de quienes viajaron cientos de kilómetros para estar en su fiesta, Rubí inició la celebración de sus 15 años. “Es un desorden”, dijo el padre Felipe, quien recibió a la quinceañera en el estanque de la comunidad La Joya para dar paso a la celebración religiosa al aire libre. Cientos de personas llegaron hasta este punto motivadas por el deseo de conocer a la popular chica de San Luis Potosí, que adquirió fama luego de que la invitación para su fiesta se hiciera viral. “La niña está asustada ya”, decía una de las organizadoras, quien le pedía al padre pedir orden al público y a los representantes de los medios de comunicación que como una avalancha se dejaron ir sobre la festejada para tener la mejor toma. “Quiero invitarlos a todos a que nos comportemos. Es un momento espiritual que para nosotros los católicos es muy grande”, dijo. El descontrol se dio desde que la quinceañera salió de su domicilio, pues se impedía el acceso a las cámaras al interior de la vivienda, ya que alegaban que el programa Hoy tenía la exclusiva. La misa inició a las 11:12 horas con minutos de retraso debido al descontrol inicial. Don Crescencio Ibarra, y su esposa, Ana Elda García, atendieron atentos los consejos del padre, quien les pidió seguir siendo humildes y no perder sus raíces. Al término de la misa, unos 2 mil invitados disfrutaron de un banquete que consistió en mole, frijoles refritos, arroz, refrescos, mucha cerveza y botellas tequila La Joya. Una quinceañera triste y ausente El tan deseado día para la joven Rubí Ibarra llegó y a poco más de cinco horas que de iniciados los festejos en su honor, al parecer la única persona que no está disfrutó plenamente de la multitudinaria fiesta fue la misma quinceañera, quien en todo este tiempo no sonrió. Las imágenes en video de la quinceañera, así como fotografías que circulan en redes sociales, donde la joven potosina luce muy bien maquillada y con su enorme vestido rojo, muestran a una niña preocupada, ausente y espantada por todo lo que está pasando en su entorno. De acuerdo con testigos llegados de lugares como Oaxaca, Querétaro, Monterrey, Chiapas y varias ciudades de los Estados Unidos, coincidieron en señalar que no han visto sonreír a Rubí, primero por el caos al terminar la ceremonia religiosa y luego por estar rodeada de tanta seguridad que le impidió a ella poder abrazar a su familia y amigos más cercanos. Noche de baile El baile de los quinceaños de Rubí Ibarra, que se realizó en un predio de la comunidad de Laguna Seca, fue abierto por la Banda Jerez ante la presencia de aproximadamente 5 mil personas. Al ritmo de la música de banda, los invitados a la celebración de la quinceañera más famosa de México sacaron sus mejores pasos de baile para comenzar a calentar el cuerpo durante lo que sería una larga noche. Al finalizar la presentación de la Banda Jerez, Rubí recibió un automóvil nuevo por parte del Alcalde de San Blas, Nayarit. Posteriormente se realizó el vals tradicional, por lo que integrantes de la familia de la joven se dirigieron a uno de los tres escenarios instalados para dar inicio a este momento. La celebración continuó con la presentación de la banda Los Cachorros de Juan Villarreal ante un público que en ningún momento dejó de bailar y aplaudir a la quinceañera. La celebración se planeaba extender hasta las 4:00 horas de este martes, por lo que continuó el desfile de bandas.

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